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Me veo en la pava y a la cortina la mueve el viento que no me llega.
Justo cuando entré en fila estaba y sin mas se tiró por la ventana. No se arrepintió mientras caía y yo de muy arriba lo miraba.
Sol gris a la mañana y un recuerdo pelotudo.
Qué linda no alcanza. Poné. Lo tira en el quinto. No te llamó y es lo mismo. Mister tetas viene para acá. Petitorio en rolisec. Risa falsa más palmadita.
Quiere decirlo pero no puede. Quietito en una baldosa cuatro horas hasta que pisó el planeta otra vez. Viene con delay todo eso y no se bien si sos vos. ¿Qué quiere?
Es por eso que esta vida lo persigue sin dejar de amar la cordura de los fachos.

La basura sin chistar y la empleada de la rotisería. Supongo que si. Es en Concordia.
Está divino para respirar hondo. El panorama crece paso a paso. Una vez más, hasta que se acabe.
Qué lindo es correr por el pasillo. ¿Te dormiste? No.
Botella con burbujas sin abrir. Inercia descontrolada y Funes era una calle. Ginseng a prueba de balas para alimentar más la teoría del abismo. ¿Qué más te regalaron? ¿Se puede cambiar? Cuanto garganteo y el sol otra vez.
Cuadra heavy metal interminable. Mirada intimidante. Cable corto.
El prejuicio lo encandiló y dijo que si. La luz sigue prendida y los franceses se ríen de otra cosa.
En los mejores de los mejores. No quiere creer que tiene razón y entonces escucha a las ruedas de los autos sobre el asfalto mojado hasta que se pierden. Lo del vómito en el subte fue una intervención.
La china de Ayacucho se hace la linda cuando no está el chino. En seis meses me contás. Te va a felicitar justo cuando nadie los vea. Es sin reserva. Alguna persona pro pro.
Un lunes cualquiera es un martes cualquiera. Piso con problemas. Sería sin el teclado y con todos los puertos atrás. Reconocerlo no te hace padecerlo. Titular vivencial, material y manipulable.
Cortando salame con campera de cuero. Fila interminable con una china en la caja. Fruta rápida y cigarrillo sin marca.
Era fan de Nery Pumpido hasta la muerte. El oso le sonríe todas las mañanas. Sólo el oso.
Es la gente yendo a buscarlo. Los ciclos tienen justificaciones para avalar el historial, y nadie dijo nada. Ya está, otra vez en filipinas y el cuerpo chocho. Usted por acá, por favor.
El pellejo de la mandarina tiene dos pulgadas. La cosa es que todo tenga contra. Dormí que los monstruos no existen.
Le gusta mirar cómo los demás mirán.
Economía para un optimista llegando al fin.
No hay horario en esa dimensión.
Sólo conoce al jazmín por desodorante.
Yate celeste incompleto en el sur de cuyo.
Mixes de ensaladas.
Gauchos en la D probando la diferencia. Ya no se puede decidir.
Es más fácil cambiar de religión que dejar la bosta.
La sensación tal vez sea la correcta pero no sabría decirte si está bien. Para que tanto peinado si no hay espejo. Vas a quedar mirando el techo para siempre. Y después la contratapa olvidado en algún lugar del infinito. Ahí, implorando por lo perpetuo. Lo lamento pero no. Qué bueno que exista Dios y vos creyendo.
Dejó el glamour en el 132. Llegó a cuarenta y reaccionó.
La verdulería cerró por duelo. Me gusta cómo abre ese portón.
El ruido es fuerte. La cara que puso.
El cable llega sólo hasta ahí. Me trajo la comida. En la opción tres se puede ver completo. Es terrible pero no se siente.
Palermo obrera tempranera y paraguaya a cincuenta kilómetros por hora. Aristócrata aturdida por la portátil.
¿Qué pasó todo este tiempo? ¿Qué son las navidades? ¿Quién me acaricia? Recuerda que fue lindo, y los destellos más claros son divinos. ¿Qué pasó con todo eso?
La calle es ancha y el tiempo mucho. La tarde no termina para los que tienen el sol de frente. Siempre hay un después.
¿Quiénes vendrán? En todo caso que le pregunte él. Necesitan testigos. Por eso viajó a Moscú. Sólo es entrar un rato.
Mona púrpura, dejá de pensar. Para algunas fue la lluvia. Habría que mostrar la parte de atrás así la otra mitad se lo cree.
Qué será del más allá murmuró temblando. ¿Quién ahogó al lechón? Bueno bueno, será que no surfea. El puti abrió a las tres y todavía no vomitó.
Los marcadores centrales permanecerán en el banco debido a que el cómité durmió la siesta. Gol de pecho. Justo dijo algo más para llenar. Un poco más. Ahí.
Bloomingdales cerró el jueves a la tarde y estaban todos comprando. A ver si alguien se da cuenta de que además de gritar para abajo, sabe ajedrez. Mirá, le dijo Esteban, esto está al revés. O lupea o no lupea.
San Telmo es un lugar para vivir enamorado de la fusta ardiente.
Yo una vez vi a Pablo haciendo una pole en el jardín. Bueno, nos vemos ahí. El arquitecto no quiere techo ni paredes. Dice que el arte es un lugar que no existe.
La tuerca de mi prima gira en falso pero parece que ajusta igual. Había una vez un flaco que caminaba hacia allá. Es un gesto de amor y un poquito de orégano en el colmillo.
El Ford Taunus va sin frenos por la costa. Ahí va Daniel dijo Enrique. La emoción hace que lo veas guiñarte el ojo.
Es primavera en el Chaco, la relación entre nosotros no tiene fin.
Es el alma la que perdura hasta caer en esa sombra tenue pero viva.
El impensado carnaval de la estación Olleros.
Reinante a puño suave. Todos sonríen para creer. Y el sol es la caricia que él obliga a darles.
Mi recorrido termina acá, justo en el sur y con el viento de espaldas. Sigue siendo el horizonte. Seguís siendo vos.
¿Y si ya nadie está? ¿Cómo canta el señor? Yo sé, mira al cielo y todo lo que cae sobre él se frena. Todo.
La espalda le dice basta. Levanta quinientos. Qué áspera la naranja. Total después no dicen nada. El almacén abre a las nueve. Sólo con la viva y el mundo que es visible desde marte, la misericordiosa.
Un seguro que está siempre con usted. Hasta que el momento termine, gritó en la recta final. Más de uno quisiera. Un amanecer distinto es suficiente para merendar nesquik.
El grillé de sustos salió rico. Blanca la cara y ojos secos. La última vez que lo vi hacer eso gritaba como un loco. Mi amor por el asado se nota cuando te miro.
No le digan que él llamó, se va a poner mal. Papel y la lápiz en una foto sin sacar. El tercer día nunca existió.
Sólo las uvas en primavera serán calles sin paz. Rafael mide más que ayer y San Fernado mira al cielo por la tarde. El folk no para de sonar mientras cortan por lo sano.
Los ladrones de alpargatas y los niños en apuros son capaces de morir en ese eterno instante.
Es la mitad de la gente la que busca duchas para salir. Son las aves algunos deseos mágicos de alguien que sólo pudo hacer eso. La atención no corre por el camino correcto hasta encontrar la gota que la lleva.
Más conocido como Roger, pocos lo saben. Un día más para la hormiga que festeja tanto tiempo. Vos no tenés reloj amable. Noche y día casual.
Mirando de costado a veces se ve más. Plata ronca paga igual. Son cuestiones físicas para las rutas desiertas. Tango bilingüe y chacarera metal.
Le cuesta el doble seis. Los pierde mal. Pero los pierde al fin.
El atletismo es cruel para los muertos. Vos no cambiaste de canal, fue ella.
Dos millones de empanadas llegaron justo a tiempo. El plug no me llega. Ronia en el sol de las siete. La mensajería no debería existir.
Vamos al cine en fax y ni siquiera vemos a la señora. En todo caso avise si va a pasar, además hoy está cerrado. Igual avise.
En el bowling bananero todos son strikes.
Jeans ajustados en el pueblo naciente que reproduce lo que va a ser. Los entierros lejanos y el cuento sin empezar. Flash Gordon nació en 1911 justo cuando nacía la paella guaraní.
Nuevas flores para el tren. La solución sería caminar por el circo astrológico sin mirar atrás.
En la epidemia de gases el rey suspiró hondo y desató la catástrofe. Funes miraba la tele desmayado en el pasto. Se contó hasta veinte y nunca pestañeó. Dicen que fue la furia del atardecer la que hizo que sonriera.
Mientras caminaba por el jardín comenzó a llover y en dos pasos estaba abriendo la heladera.
Pool de remolachas submarinas a punto de saltar. Hacemos caso al tránsito magnético sólo para elegir al presidente del club. Más o menos.
Lunes tereré y Soul Pontiac Soldati. En armas hacia el default. ¿Cómo hago para que se vea?
Dos kilometros de lluvia son suficientes para ser Tarzán.
Los tentáculos de John no afectan al radar que busca ser captado.
Me tenté, dijo mientras mordía la almohada. Suave.
Solía ser quien era para ser otro que nadie conocía. Usaba shampoo anticaspa y caminaba en la quinta luna de Jupiter saludando a las ballenas. Son remedios que no curan pero frenan.
La tónica es abrupta pero justa y el sol de media noche en Taiwan cae como libros obsoletos sobre esa estatua de Mao. Yo creo que no es justo, salvo en diciembre.
Saldo atroz al rojo vivo. Puño sin freno para la rayada que ignora el pan. Sos el duque de la plaza con rencor por las hamacas que no paran de bailar.
Luz, que sin ella todo no se ve. Pero en concordancia con lo no dicho el agua no se enfría, sólo mira con sus ojos amarillos y lágrimas de espuma.
María mira y sabe que no va a llegar.
Teniendo en cuenta la desolación de los pájaros, algunos creen en el martir despiadado por cuestiones amorfas que la tempestad arroja para ellos. Niñeras a la espera. Cuando crezcan los colchones y los resortes no reboten, la cara dejará de vibrar y el ojo muerto por ese cocodrilo será un flequillo.
Pero ahora supongamos el estímulo de la generación que vio el dulce de leche vencido y que que nunca supo que el ecuador giró hacia el este. Si la fruta no conoce la raíz, el sol debería ser celeste.

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